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No es Brasil, ni México: este país latino crecerá, aumentará su fortuna y será la principal economía de América latina

Argentina se perfila como la economía de mayor expansión en toda América Latina durante los próximos dos años, según la más reciente actualización del Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), que proyecta un crecimiento del 4 % tanto en 2026 como en 2027, superando con holgura a potencias regionales como Brasil y México.

El informe del organismo multilateral ubica a Argentina muy por encima del promedio latinoamericano, que sería de apenas 2,2 % en 2026, y también por encima del crecimiento esperado para las economías emergentes en general. En términos relativos, el país se consolida como el motor económico más dinámico del continente.

¿Por qué Argentina crecerá más que Brasil y México?

De acuerdo con el FMI, el fuerte desempeño de Argentina responde a un efecto rebote tras varios años de contracción, sumado a un proceso de normalización macroeconómica que incluye ajustes fiscales, cambios en la política monetaria y una reactivación progresiva del sector externo.

El organismo destaca que, luego de un periodo marcado por alta inflación y desequilibrios estructurales, la economía argentina muestra señales de mayor estabilidad, lo que estaría impulsando el consumo, la inversión privada y las exportaciones.

¿Cuánto crecerá la economía argentina en 2026 y 2027?

Las proyecciones oficiales del FMI son claras:

  • 2026: crecimiento del 4 %
  • 2027: crecimiento del 4 %

Estas cifras colocan a Argentina como el país con mayor expansión prevista en América Latina, incluso por encima del promedio mundial, lo que marca un cambio de escenario frente a la última década.

¿Cómo le irá a Brasil, según el FMI?

Brasil, la mayor economía de la región, tendrá un desempeño mucho más moderado. El FMI estima que su Producto Interno Bruto crecerá apenas 1,6 % en 2026 y 2,3 % en 2027, afectado por el endurecimiento de las condiciones financieras, una política fiscal menos expansiva y una desaceleración del consumo interno.

Aunque el organismo reconoce que Brasil mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, también advierte que su ritmo de crecimiento estará lejos del liderazgo regional.

¿Qué proyección tiene México para los próximos años?

México tampoco logra despegar con fuerza. El FMI proyecta un crecimiento de 1,5 % en 2026 y 2,1 % en 2027, con una economía altamente dependiente del desempeño de Estados Unidos.

Si bien el fenómeno del nearshoring sigue beneficiando al país, la baja inversión pública y las limitaciones estructurales impiden que México alcance tasas de expansión más agresivas.

¿Cómo será el crecimiento promedio de Latinoamérica?

En su informe, el FMI prevé que América Latina crecerá apenas 2,2 % en 2026 y 2,7 % en 2027, cifras inferiores al promedio de las economías emergentes, que se moverían alrededor del 4 %.

El bajo dinamismo regional se explica por factores como:

  • Baja productividad.
  • Escasa inversión privada.
  • Endeudamiento elevado.
  • Impacto de la desaceleración del comercio mundial.

¿Cuáles son los riesgos que enfrenta la región, según el FMI?

A pesar de las proyecciones positivas para Argentina, el organismo advierte que Latinoamérica sigue siendo vulnerable a varios riesgos externos, como una caída en los precios de las materias primas, un giro en los flujos de capital o un aumento de las tensiones geopolíticas.

También señala que sin reformas estructurales profundas, la región podría quedar atrapada en un ciclo de crecimiento bajo, insuficiente para reducir la pobreza y cerrar brechas sociales.

¿Argentina puede sostener este crecimiento a largo plazo?

El FMI aclara que el verdadero desafío de Argentina no será crecer, sino sostener ese crecimiento en el tiempo. La continuidad de las reformas, el control de la inflación y la estabilidad política serán claves para evitar un nuevo ciclo de crisis.

Si logra consolidar este nuevo escenario, Argentina podría convertirse en la principal economía emergente del continente en la próxima década, desplazando a los gigantes históricos de la región.

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⁠Nace en Medellín Energy Valley, el nuevo centro que impulsará la innovación energética en América Latina

El papel de Medellín como epicentro de innovación en América Latina se fortalece con el lanzamiento de Energy Valley, Centro Avanzado de Energía, impulsado por EAFIT y acompañado por la Universidad EIA, la Alcaldía de Medellín y aliados empresariales como Erco, Celsia, Grupo EPM, ISA y Azimut.

Su lanzamiento oficial será en el marco de los 20 años de trabajo del Cluster Energía Sostenible de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, en su plenaria anual este jueves 16 de abril a las 3:30 p. m. en el Centro Empresarial El Poblado. Se trata de una plataforma donde el conocimiento se encuentra con la industria, la investigación se traduce en soluciones concretas, el emprendimiento conecta con los mercados y la formación ocurre en diálogo con los desafíos del entorno.

“A inicios de este año decidimos crear, luego de escuchar al sector en diferentes conversaciones, este nuevo centro que se llama Energy Valley, por ese potencial de la región”, explicó Ricardo Mejía, director ejecutivo de Energy Valley.

De esta manera, se proyecta como un centro en el que se formará talento especializado, se probarán nuevas tecnologías y la investigación se convertirá en infraestructura real, impactando no solo a Medellín sino a toda América Latina. Si bien muchas de las empresas vinculadas al ecosistema energético tienen su base en la capital antioqueña, el alcance de esta iniciativa trasciende el territorio local.

Mejía mencionó que el sector energético en Colombia responde a una lógica nacional, marcada por la diversidad de fuentes de recursos renovables distribuidas a lo largo del país, así como por la ubicación estratégica de los proyectos, que en muchos casos se desarrollan fuera de Medellín e incluso en otras regiones con alto potencial.

En este contexto, Energy Valley nace con la vocación de convertirse en un centro articulador en el ámbito nacional, que conecta capacidades empresariales con capacidades de la academia para solucionar problemas que requieran talento, tecnologías e innovación.

¿Qué dijo Trump sobre Latinoamérica en su discurso récord ante el Congreso? De Maduro a la migración

Copy out: Con el énfasis en Venezuela y la seguridad fronteriza, el presidente de EE.UU., Trump, ahondó en su discurso del Estado de la Unión sobre la relación con Latinoamérica, y afirmó que Washington ha restaurado «su dominio en el hemisferio occidental”.

Latinoamérica fue uno de los ejes principales que marcó el discurso del presidente de EE.UU., Donald Trump, ante el Congreso este martes. En el mensaje anual sobre el Estado de la Unión, Trump jugó varias cartas, entre ellas inmigración, control fronterizo, lucha contra el narcotráfico y, como pieza clave, Venezuela.

Durante una intervención de una hora y 48 minutos –que rompió el récord de la más larga en la historia para este discurso–, el mandatario proclamó el inicio de una “edad de oro para Estados Unidos”, y defendió con énfasis su primer año de regreso en la Casa Blanca. Trump buscó exhibir logros económicos, avances en materia de seguridad y un giro en política exterior que contrasta con administraciones anteriores.

En ese marco, advirtió que responderá a cualquier amenaza contra los intereses nacionales, incluidas las provenientes de América Latina. “Estamos restaurando la seguridad y el dominio estadounidense en el hemisferio occidental para proteger nuestros intereses”, indicó.

Estos son los principales puntos de su discurso respecto a América Latina.

Venezuela

Venezuela ocupó un lugar central en el mensaje presidencial. Primero, Trump comenzó recordando la operación militar de Washington que, en enero pasado, culminó con la captura y traslado a la fuerza del presidente del país latinoamericano, Nicolás Maduro. No dudó en calificarla como “impresionante”.

El mandatario insistió en que su gobierno trabaja “estrechamente” con la ahora presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con el objetivo de “impulsar extraordinarios avances económicos para ambos países y brindar nueva esperanza a quienes han sufrido tan terriblemente”.

Trump también calificó a Venezuela como “nuestro nuevo amigo y socio”, y destacó la llegada de 80 millones de barriles de crudo venezolano al mercado estadounidense, una cifra que vinculó a la cooperación entre ambos gobiernos.

En ese tramo del discurso, Trump aprovechó para presentar a Enrique Márquez, opositor venezolano recientemente excarcelado. Su presencia, anunciada teatralmente por el mandatario mientras Márquez ingresaba a la sala y se reunía por sorpresa con su familia, ofició como un refuerzo a la narrativa de logros de su gestión, ilustrando lo que el presidente señala como resultados de la política exterior de Washington hacia Venezuela.

Seguridad fronteriza e inmigración

Otro de los ejes centrales del discurso fue la seguridad fronteriza. Apenas comenzó su intervención en el Capitolio, Trump aseguró que Estados Unidos tiene hoy “la frontera más sólida y segura de su historia”, y luego afirmó que en los últimos nueve meses no se había registrado el ingreso de ningún inmigrante indocumentado.

También propuso nuevas restricciones, como impedir que los estados otorguen licencias de conducir a personas sin estatus migratorio regular. Además, reclamó al Congreso más fondos para la seguridad fronteriza y nacional.

El tema migratorio profundizó el choque con los legisladores demócratas presentes. Además de que decenas de congresistas no asistieron a la sesión, en protesta por la política migratoria rígida del gobierno y el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), durante el discurso hubo abucheos, interrupciones y cruces directos.

La tensión escaló cuando Trump criticó a los demócratas por oponerse a sus medidas de inmigración. En respuesta, la congresista Ilhan Omar intervino. «Ustedes han matado a estadounidenses», gritó Omar, refiriéndose a la muerte de dos personas a manos de agentes federales enviados a Minneapolis el mes pasado. 

Drogas y narcotráfico

En otro tramo del discurso, Trump aseguró que el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos cayó un 56% en el último año, una cifra que calificó como récord.

El presidente también afirmó que los servicios de inteligencia estadounidenses desempeñaron un papel clave para que las fuerzas de seguridad de México localizaran y mataran este domingo a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho” y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

“Hemos derrocado a uno de los capos más siniestros de los cárteles, como lo vieron ayer”, mencionó el mandatario, aunque no dio más información o de qué manera influyó Washington en la operación.

Horas antes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que la operación incluyó intercambio de información con Estados Unidos, pero sin participación en el territorio por parte de Washington. Así, remarcó que se realizó bajo los principios de respeto a la soberanía nacional y cooperación sin subordinación.

Ataques a embarcaciones

Además, Trump celebró la intensa campaña que su gobierno mantuvo el último año contra pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, a las que acusa de participar en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Trump destacó los ataques contra supuestos “barcos narco” y aseguró que permitieron frenar “cantidades récord de droga”. “Ya nadie quiere salir a pescar”, afirmó.

Desde el 2 de septiembre, Washington ha lanzado al menos 44 ataques contra embarcaciones sospechosas, que dejaron más de 150 muertos. Las operaciones generaron fuertes críticas en el Congreso y entre expertos legales, que cuestionan la falta de debido proceso y la legalidad de los ataques en aguas internacionales.

Fuente: TRT Español

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La «primavera latinoamericana»: el escenario que entusiasma a los mercados en medio de la guerra comercial global

En un escenario global dominado por la escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa, con caídas en las bolsas, suba del oro y creciente incertidumbre geopolítica, algunos grandes bancos de inversión empiezan a mirar hacia América Latina con una perspectiva distinta. En contraste con el clima sombrío que domina a los mercados desarrollados, la región aparece como una posible excepción en un mundo cada vez más fragmentado.

Tras la última ronda de anuncios arancelarios de Donald Trump contra Europa -que golpeó con fuerza a los sectores más expuestos al comercio internacional, como el automotor y los bienes de lujo-, Morgan Stanley presentó una hipótesis que bautizó como Latam Spring. La tesis propone un giro estructural para América Latina, basado no en el consumo ni en el ciclo de commodities, sino en un proceso sostenido de inversión privada, reformas económicas y disciplina fiscal.

Según el banco, si los gobiernos de la región logran ejecutar políticas consistentes durante los próximos años, América Latina podría ingresar en un ciclo virtuoso capaz de duplicar su capitalización bursátil hacia 2030. La clave estaría en elevar la inversión por encima del 20% del PIB en economías como Brasil, acelerar ese proceso en México y Chile, y sostener un marco macroeconómico que permita reducir tasas de interés sin presionar la inflación ni el tipo de cambio.

El informe plantea que, bajo este escenario, la región avanzaría hacia una combinación de consolidación fiscal, flexibilización monetaria y reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, fortalecer los mercados de capitales y atraer capital privado. Ese cambio permitiría reposicionar a América Latina como un destino estratégico para los flujos financieros globales, en un contexto en el que los capitales buscan refugio frente al deterioro de las relaciones comerciales entre las principales potencias.

Desde el punto de vista de valuaciones, Morgan Stanley estima que el índice MSCI Latam, que hoy cotiza con un múltiplo precio-utilidad cercano a 11 veces, podría expandirse hasta 14 veces en un escenario favorable. En términos agregados, la llamada «primavera latinoamericana» implicaría una revalorización cercana al 90% del mercado regional hacia el final de la década.

A nivel país, el informe identifica a Brasil y Argentina como los mercados con mayor potencial, aunque también con mayores desafíos. México y Chile, en cambio, ofrecerían retornos más moderados, condicionados por la profundidad de las reformas y la solidez institucional. Las diferencias entre países se explican por el tamaño de los mercados de capitales, la capacidad de sostener disciplina fiscal y el grado de dependencia de los flujos externos.

El posible ciclo alcista también implicaría una reconfiguración sectorial. Los analistas destacan oportunidades en servicios financieros, tecnología, energía, infraestructura, servicios públicos y salud. Entre las compañías mejor posicionadas aparecen firmas fintech, plataformas de comercio electrónico y grandes jugadores financieros, junto con empresas energéticas y de infraestructura que podrían beneficiarse de un aumento significativo del gasto de capital.

En ese marco, el banco proyecta que el CapEx acumulado en el sector de utilities podría alcanzar los US$ 136.000 millones entre 2026 y 2035, un 56% por encima del escenario base, con un crecimiento anual del EBITDA del 3% y de las ganancias netas del 7%. En energía, se espera un enfoque más austero y orientado al rendimiento, mientras que el fenómeno del nearshoring aparece como un motor estructural clave para México.

El optimismo también se refleja en el crecimiento proyectado de los fondos de acciones domésticas. Morgan Stanley estima que los activos bajo gestión en América Latina podrían multiplicarse por 5,4 hacia 2035, pasando de unos US$ 160.000 millones a cerca de US$ 850.000 millones, con Brasil liderando ese salto.

Sin embargo, el informe advierte que el escenario alcista no está garantizado. El principal riesgo es político: la capacidad de los gobiernos para sostener reglas claras, disciplina fiscal y coherencia en la ejecución de políticas. La historia reciente de la región muestra que los cambios de rumbo son frecuentes y que los ciclos de entusiasmo inversor pueden desinflarse rápidamente.

En el escenario base, denominado middle, las tasas de interés se mantienen elevadas, las reformas avanzan lentamente y los mercados siguen perdiendo atractivo frente a la renta fija, con valuaciones deprimidas y un múltiplo precio-utilidad cercano a nueve veces. En el escenario adverso, la falta de consolidación fiscal y la persistencia de la incertidumbre política derivan en depreciación cambiaria, fuga de capitales y mercados bursátiles estancados.

América Latina enfrenta una ventana de oportunidad poco frecuente. El resultado dependerá de la capacidad de los gobiernos para ejecutar políticas coherentes y sostener la confianza en el tiempo en los próximos dos años. «Lo importante es imaginar el camino, aunque todavía no sea visible», resume el informe. De ese recorrido dependerá si la primavera latinoamericana logra florecer o se diluye antes de empezar.

Fuente: Revista Memo. Política, economía y poder

4 errores que cometen las parejas al hablar de dinero

En un pequeño estudio, las parejas casadas informaron que sus desacuerdos relacionados con sus finanzas tendían a ser más intensos que las discusiones sobre otros temas, y tenían menos probabilidades de resolverse. Otras investigaciones sugieren que los conflictos financieros pueden ser un factor de divorcio más importante que otro tipo de desacuerdos.

“Es muy difícil sentirse cómodo iniciando estas conversaciones”, dijo Jillian Knight, terapeuta matrimonial y familiar licenciada, quien se especializa en terapia financiera, que combina el asesoramiento financiero con el apoyo psicológico. “Porque muchas veces, la gente tiene la creencia de que no se debe hablar de dinero o de que no son buenos con el dinero”.

Error 1: Asumir que se tienen los mismos valores

Tendemos a interiorizar las lecciones financieras de nuestras familias, dijo Lisa Marie Bobby, terapeuta matrimonial y familiar licenciada. Pero, explicó, los conflictos surgen cuando las parejas asumen que su punto de vista es el único válido, en lugar de tomarse el tiempo para explorar las historias financieras de cada uno. “Esto da lugar a peleas a veces feroces, en las que se discute sobre cuál de los dos puntos de vista es el ‘correcto’”, dijo.

Para comprender mejor el punto de vista de tu pareja, puedes empezar con una pregunta como “¿Qué lecciones sobre el dinero aprendiste cuando eras niño?” , recomendó Stephanie Zepeda, terapeuta matrimonial y familiar licenciada en Houston. Por ejemplo, si tu papá o mamá perdió el trabajo varias veces, es posible que hayas crecido creyendo que ahorrar dinero es la máxima prioridad. O puede que hayas llegado a pensar que es importante decir sí a todas las experiencias y lujos que no tuviste de niño, dijo. 

Error 2: No controlarse

A menudo, uno de los miembros de la relación se convierte en el administrador del dinero por defecto, explicó Knight. Aunque esto funciona para muchas parejas, Knight cree que ambas partes deberían conocer al menos algunos aspectos básicos: ¿Cuánto dinero entra? ¿Cuánto dinero sale? ¿Dónde está el dinero y cómo puedo acceder a él en caso necesario? ¿Y cuáles son nuestros grandes objetivos financieros?

Las parejas deberían programar reuniones periódicas o “juntas sobre el dinero” para comprobar brevemente cómo van las cosas y prepararse para las grandes decisiones o gastos que vienen. No intenten hablar de todo lo relacionado con sus finanzas en una sola sesión; “eso puede resultar abrumador”, dijo Knight. En lugar de eso, hagan de la comunicación financiera una parte habitual de su relación. Y cuando llegue el día programado, —lo ideal es una vez a la semana—, procuren que ambos estén relativamente relajados y bien alimentados, añadió.

Error 3: Dejar que las conversaciones difíciles se esfumen

Como las conversaciones financieras pueden derivar en discusiones, las parejas a veces —sabiamente— dejan el tema para destensarse, dijo LaQueshia Clemons, trabajadora social clínica licenciada en Middletown, Connecticut.

Pero en lugar de retomar intencionadamente el tema —quizá una discusión sobre ahorrar o gastar— más adelante, lo ignoran hasta que vuelve a surgir. “Se convierte en un círculo en el que a veces se quedan atrapadas las parejas”, dijo. Por eso es esencial volver sobre el tema más tarde, si es posible en menos de 24 horas. De otra forma, los desacuerdos pueden quedarse sin resolver y los resentimientos también se quedan sin resolver.

Cuando vuelvan a reunirse, no se limiten a repetir lo que han dicho antes, recomendó Clemons. Empiecen por señalar algo que aprecien de la forma en que su pareja gestiona el dinero, aunque solo sea reconocer que paga ciertas facturas a tiempo.

Error 4: Centrarse solo en la escasez

Megan McCoy, profesora adjunta del departamento de planificación financiera personal de la Universidad Estatal de Kansas, no restó importancia a las tensiones financieras a las que se enfrentan muchas parejas. A veces simplemente no hay suficiente dinero, y no hay danza verbal que pueda aliviar la tensión que eso supone para una relación. Pero ella cree que siempre que sea posible, las parejas deberían inyectar algo de humor en sus conversaciones financieras.

Por ejemplo: dos veces al año, la doctora McCoy y su marido compran un boleto de lotería y pasan una noche juntos hablando de lo que harían si les tocara. ¿A qué dedicarían más tiempo? ¿Viajarían más? ¿Pagarían a alguien para que se ocupara de ciertas tareas domésticas? Tal vez, entonces, empezarían a ahorrar más para unas vacaciones o tendrían una conversación sobre la redistribución de la carga doméstica para que ésta sea más equitativa.

“Realmente creo que es un gran error hablar solo de escasez: de dónde debemos recortar, de cómo debemos presupuestar”, dijo McCoy. “Se puede aprender mucho manteniendo esas conversaciones positivas y lúdicas”.

Fuente: The New York Times

América Latina envejece: ¿Cuál es el costo y las oportunidades de cara al futuro?

La tasa global de fecundidad en América Latina pasó de 6 hijos por mujer en los años sesenta a menos de 2.0 en promedio en países como Brasil, Chile, Costa Rica y México, según Naciones Unidas. Esto significa que cada generación nueva será más pequeña que la anterior.

La población de personas mayores de 60 años está creciendo considerablemente. La CEPAL indica que, de unos 88 millones en 2022, podría llegar a cerca de 100 millones en 2025. Según cálculos del Banco Mundial, para 2050 uno de cada cuatro latinoamericanos tendrá más de 60 años (25% de la población), por lo que la región enfrenta una transformación demográfica sin precedentes.

El envejecimiento acelerado de la población, impulsado por la baja fertilidad, no solamente altera nuestra dinámica social, sino que también impacta el plano económico. La pregunta urgente es: ¿cuánto nos costará y qué oportunidades puede abrir este cambio?

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, en promedio, América Latina destina 4.3% del PIB a pensiones y 4.1% a salud. El gasto en salud para personas mayores podría subir hasta 175% para 2050, mientras que la demanda de cuidados a largo plazo se triplicará en 30 años. Modelos inspirados en economías avanzadas recomiendan la aplicación de esquemas mixtos: “tope fiscal” de largo plazo y mecanismos complementarios de ahorro con incentivos tributarios, como en Australia o Estados Unidos.

Pero también hay oportunidades para la economía. Esta población representa un segmento con creciente poder económico: globalmente, la “Silver Economy” aportó el 34% del PIB mundial en 2022 (45 billones de dólares) y podría alcanzar el 39% para 2050.

América Latina envejece: ¿Cuál es el costo y las oportunidades de cara al futuro?

Las instituciones financieras tienen posibilidades de diseñar productos pensados para este segmento (seguros, ahorro, crédito, inclusión financiera), en particular para mujeres mayores, quienes representan 55% del grupo y enfrentan retos estructurales como menores ingresos y bajas pensiones.

La CEPAL recomienda una inversión del 4.7% del PIB en infraestructura de cuidados para 2035, lo que podría generar 31 millones de empleos en más de 23 países.

La disminución del “bono demográfico” compromete el crecimiento laboral, por lo que el Fondo Monetario Internacional invita a incorporar a los adultos mayores al mercado laboral.

Por otra parte, las personas de este segmento de población con capacidad de invertir en el mercado de valores tienen un perfil muy distinto al de los inversionistas jóvenes. Su principal objetivo ya no es acumular riqueza a largo plazo, sino conservar el patrimonio, asegurar ingresos constantes y minimizar riesgos. Entre las alternativas más comunes están los instrumentos de renta fija, las acciones de empresas consolidadas y los fondos de inversión mixtos.

El envejecimiento poblacional en América Latina representa una encrucijada: puede ser un lastre fiscal o un motor de transformación económica y social. La clave está en la estrategia pública. Sin reformas ni inversión en la región, enfrentaremos una crisis de sostenibilidad; con políticas integrales, podemos activar una economía más inclusiva, equitativa y productiva.

Fuente: Forbes México

The smiling businessman holding currency in his hands

¿Por qué América Latina adopta dinero móvil pero no genera capital?

En la economía del conocimiento, la competitividad ha dejado de ser una batalla de costos para convertirse en una cuestión de visión estratégica y capacidad de transformación.

Para América Latina, el sistema financiero digital no es solo un sector más, sino el habilitador crítico para escapar de la «trampa de renta media» y acelerar el salto hacia estadios de madurez competitiva superior.

¿Cómo estamos en América Latina?

El diagnóstico más reciente del Banco Mundial, a través del Global Findex 2025, revela un escenario de contrastes. Si bien la región ha logrado un avance notable alcanzando un 69,7% de adultos con cuentas financieras en 2024 (un salto significativo desde el 39,5% de 2011) aún permanecemos rezagados frente al estándar global del 78,7%.

Sin embargo, el dato más revelador es nuestra adopción de cuentas de dinero móvil: un impresionante 37,3% en Latinoamérica frente a un escaso 8,4% en Europa y apenas un 15,3% a nivel mundial.

Esto sugiere que la región está utilizando tecnologías de salto para compensar déficits de infraestructura bancaria tradicional, aunque todavía nos faltan 9 puntos porcentuales para alcanzar la frontera global de inclusión.

Esta realidad financiera de contrastes refleja muy bien el contexto regional. Con un Ingreso Nacional Bruto per cápita de US$9.651 frente a los más de US$29.000 de Europa y Asia Central y el promedio mundial de US$13.179.4, aunado a las tendencias en otros indicadores como el Índice de Progreso Social, el Índice de Desarrollo Humano, o la productividad total de los factores se evidencia que el crecimiento basado en la simple acumulación de factores se ha agotado para América Latina.

Es decir, estamos atrapados en la trampa de la renta media. Para poder salir de esta trampa se requieren mejores instituciones, mejor capital humano, mejor uso de los recursos humanos, y acceso a tecnología e infraestructura para moverse a una economía intensiva en el conocimiento o valor agregado.

En ese sentido y de acuerdo a los datos, es relevante considerar que la brecha digital actúa como un techo de cristal para esta transformación o ruta de escape de la trampa de la renta media.Pues, aunque la penetración de telefonía móvil es alta con 88.7%, la tenencia de smartphones -la puerta de entrada a servicios financieros sofisticados- se sitúa en un 69.8%, ligeramente por encima del promedio global de 68.3%, pero marcando una desventaja crítica de casi 13 puntos porcentuales respecto a Europa.

Más preocupante aún es que esta brecha se acentúa en los segmentos más vulnerables de América Latina, donde solo el 61.1% de los adultos en el 40% más pobre de hogares tienen smartphones, comparado con el 78.4% en Europa; lo que indica que la inclusión digital en la región es menos equitativa y limita la capacidad de los sectores de bajos ingresos para integrarse plenamente a la economía digital.

Así, el desafío central ya no es solo de acceso, sino de comportamiento y profundidad. Existe una disparidad alarmante entre la adopción transaccional y la sofisticación financiera, ya que a pesar de que el 37.3% posee cuentas de dinero móvil, solo el 19% las utiliza para ahorrar.

De manera que tenemos una herramienta potente subutilizada, con más de 80 millones de adultos que, teniendo la tecnología, no desarrollan conductas de construcción patrimonial.

A diferencia de Europa, que integra capas digitales sobre una banca madura donde el 75.3% tiene cuentas bancarias tradicionales (similar al promedio mundial), América Latina debe convertir su agilidad transaccional en verdadera profundidad financiera. La paradoja es clara, tenemos mayor adopción de dinero móvil que el promedio mundial, pero menor capacidad de convertir esa infraestructura en ahorro e inversión productiva.

Desarrollar competitividad pensando en el futuro

Para salir de este estancamiento se requieren rutas diferenciadas. Las economías con menor infraestructura bancaria deben apostar por modelos de «salto tecnológico», mientras que aquellas con banca establecida deben priorizar la interoperabilidad.

El imperativo común es transformar las cuentas transaccionales en instrumentos de capitalización, con la meta de duplicar el ahorro formal en los próximos siete años. 

Además, la digitalización de los pagos, que hoy alcanza un 42.5%, debe acelerarse para generar los datos necesarios que permitan nuevos modelos de scoring crediticio y formalización económica.

Lo que distingue a las economías avanzadas no es solo que más personas tengan acceso a cuentas bancarias (el promedio mundial de 78.7% ha crecido desde 50.6% en 2011) sino que estas cuentas generan comportamientos patrimoniales sostenibles.

América Latina comparte con otras regiones emergentes la paradoja de tener herramientas digitales sin traducirlas en construcción de capital, pero nuestra ventana de oportunidad demográfica y tecnológica es más estrecha, y el costo de no actuar hoy se multiplica exponencialmente ante una economía digital que también crece exponencialmente hacia el futuro.

Finalmente, el liderazgo prospectivo que la región necesita debe diseñar la hoja de ruta del futuro pensando en no seguir el business as usual, sino en desarrollar nuestras ventajas competitivas para los negocios del futuro. Así, nuestra «desventaja» en sucursales físicas es una oportunidad para liderar con arquitecturas 100% móviles.

En otras palabras, la competitividad futura de América Latina no dependerá de cuánto dinero tiene hoy, sino de la eficiencia con la que lo digitaliza, circula y, sobre todo, lo invierte pensando en los modelos económicos exitosos de los próximos años. En esta carrera contra el tiempo, tenemos la velocidad de adopción, pero nos urge construir la profundidad institucional y cultural para que la tecnología se traduzca en prosperidad sostenible y progreso social en el futuro próximo.

Fuente: Revista E&N

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⁠⁠México se encamina a consolidarse como el hub digital de América Latina

Con una estrategia que combina incentivos fiscales, certeza jurídica y transición energética, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum pone las bases para atraer inversiones para posicionar al país como el principal centro tecnológico de América Latina y un eslabón clave en las cadenas globales de suministro digital.

“El Plan México representa una política de Estado que combina infraestructura, energía limpia y conectividad digital. Es, en esencia, el marco que le da certidumbre a empresas como Microsoft, Amazon o Google para apostar por el país”, explicó Alejandro Cardini, CEO de Konfront un empresa que impulsa los negocios digitales.

En línea con esto, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se puso como meta duplicar la captación de inversión extranjera directa (IED) tecnológica en los próximos cinco años. 

“De los 34 mil 265 millones de dólares de inversión extranjera directa que llevamos captados hasta el segundo trimestre de 2025, tenemos como meta duplicar esa cantidad con inversiones tecnológicas, porque hoy México tiene una posición estratégica y una ventaja arancelaria importante”, señaló Max Elmann, presidente del Comité Especial de Inversión y Relocalización de Empresas del CCE.

Explicó que buscarán impulsar proyectos que conecten al sector privado con el ecosistema tecnológico y las instituciones públicas, para acelerar inversiones.

En ese contexto, la Secretaría de Hacienda estableció que el PIB crecerá entre 1.8 y 2.8 por ciento, según el paquete económico 2026, pero advierte que gran parte de ese crecimiento dependerá de modernizar la base productiva y sostener la inversión en tecnología.

Identifican necesidades de industria tecnológica 

Las condiciones que promueve la actual administración se enfocan en ofrecer certidumbre regulatoria, infraestructura energética sustentable y una política industrial alineada con la economía digital. De acuerdo con analistas, esta combinación puede ser determinante para atraer a gigantes como Microsoft, Amazon, Google y Nvidia que buscan ampliar su presencia en el continente y fortalecer sus cadenas de suministro.

México ya es el segundo destino más grande de centros de datos en América Latina, con el 16 por ciento del total regional, y solo en 2024 el sector de comunicaciones creció 255 por ciento en proyectos anunciados, equivalentes a 7 mil millones de dólares.

Además, en el último trimestre, 140 organizaciones se movieron en los sectores más dinámicos: 27 por ciento en negocios digitales de servicios financieros, 16 por ciento en real estate y 15 por ciento en servicios profesionales B2B.

Marcio Aguiar, director de Nvidia Enterprise para América Latina, coincidió en que México está en una posición privilegiada para consolidarse como un nodo estratégico de innovación.

“Desde Nvidia creemos que México tiene una gran oportunidad para atraer inversiones y para desarrollar su propia inteligencia artificial. Por eso realizaremos el evento México IA + Inversión Acelerada para apoyar al ecosistema que ya existe”, comentó el ejecutivo.

“La presidenta Claudia Sheinbaum está construyendo un entorno más predecible para las inversiones tecnológicas. La apuesta por energías limpias y la digitalización del sector público mandan señales de estabilidad y visión de largo plazo”, señaló Alejandro Cardini.

El especialista subrayó además que, a diferencia de otros países de la región, México cuenta con una ubicación geográfica privilegiada, acceso preferencial al mercado norteamericano y un ecosistema industrial en expansión. Estas ventajas, combinadas con políticas de atracción de talento y desarrollo de infraestructura, pueden convertirlo en el epicentro de la innovación digital latinoamericana.

Max Elmann detalló que los beneficios de atraer inversiones tecnológicas podrían extenderse a industrias como la automotriz, la aeroespacial y la agroindustrial, que requieren soluciones avanzadas de software, análisis de datos e IA.

“El impacto en la creación de empleos calificados y en la consolidación de polos tecnológicos en estados como Querétaro, Nuevo León, Jalisco y el Estado de México será significativo”, aseguró.

Si las metas se cumplen, México podría atraer más de 68 mil 500 millones de dólares en inversiones tecnológicas en los próximos años.

Fuente: El Financiero

A robotics team develops a new bionic limb, inspecting the prototype while analyzing real-time performance data. A concept for digital twins, agile R&D, and mechatronics innovation.

El efecto de la IA sobre el crecimiento y el empleo

Conforme más empresas comienzan a experimentar con la inteligencia artificial y analizar de qué manera puede mejorar su rentabilidad, se intensifica el debate respecto de las implicaciones para los trabajadores. En Estados Unidos, la desconexión visible entre las enormes subidas bursátiles y la caída del total de ofertas laborales (con exclusión del sector agrícola) generó en los medios un discurso que habla de destrucción de empleo impulsada por la tecnología.

Casi todas las semanas se publican noticias sobre empresas que están usando la IA para tareas de oficina (sobre todo, las que suelen desempeñar recién graduados y trabajadores en los primeros niveles de la escala profesional). Según un informe publicado a principios de este mes por el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de los Estados Unidos, la IA y la automatización pueden destruir casi cien millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos durante la próxima década. Los agoreros incluso pueden citar a destacados economistas que sostienen que el efecto de la revolución de la IA sobre el crecimiento de la productividad será moderado, mientras que el efecto sobre el empleo será claramente negativo, como resultado de la automatización de numerosas tareas y puestos de trabajo.

Discrepamos de ambas apreciaciones. Nuestras investigaciones recientes muestran que la situación es mucho más complicada (y menos grave) que lo que sugiere este discurso pesimista. En lo que atañe al crecimiento de la productividad, la IA puede operar a través de dos canales distintos: la automatización de tareas en la producción de bienes y servicios, y la automatización de tareas en la producción de nuevas ideas.

Cuando Erik Brynjolfsson y coautoras examinaron el efecto de la IA generativa sobre los agentes de atención al cliente de una empresa de software estadounidense, hallaron un aumento de casi 14% en la productividad de los trabajadores con acceso a un asistente de IA durante el primer mes de uso, que al cabo de tres meses se estabilizaba más o menos en un 25%. Otro estudio constata aumentos de productividad similares en trabajadores del conocimiento muy disímiles; además, la mejora inicial es más marcada para los trabajadores menos productivos, lo que reduce la desigualdad dentro de las empresas.

Pasando del nivel micro al macro, en un artículo del 2024, dos de los autores (Aghion y Bunel) procuramos estimar el impacto de la IA en el potencial de crecimiento de la próxima década, usando dos métodos alternativos. El primero aprovecha las semejanzas entre la revolución de la IA y revoluciones tecnológicas pasadas, mientras que en el segundo usamos el modelo basado en tareas de Daron Acemoglu, combinado con datos obtenidos de estudios empíricos.

Con el primer método, estimamos que la revolución de la IA puede sumar entre 0.8 y 1.3 puntos porcentuales al año al crecimiento de la productividad agregada durante la próxima década. En tanto, con el modelo de tareas de Acemoglu y nuestra propia lectura de la literatura empírica reciente, estimamos que ese incremento puede ser entre 0.07 y 1.24 puntos porcentuales al año, con una mediana de 0.68 (en comparación, Acemoglu prevé un aumento de solo 0.07 puntos porcentuales).

Además, la mediana que hemos obtenido debe considerarse un límite inferior, porque no tiene en cuenta el potencial de la IA para automatizar la producción de ideas. Por otra parte, nuestras estimaciones no tienen en cuenta los posibles obstáculos al crecimiento, en particular la falta de competencia en varios segmentos de la cadena de valor de la IA, que ya están bajo control de las empresas líderes de la revolución digital.

¿Qué implicaciones tiene la IA para el empleo en general? En un estudio de datos de empresas francesas obtenidos entre 2018 y 2020, mostramos que existe una relación positiva entre la adopción de la IA y un aumento de la contratación y de las ventas en el nivel de las empresas. Este hallazgo se condice con la mayoría de los estudios recientes en relación con los efectos de la automatización sobre la demanda de mano de obra en el nivel de las empresas, y respalda la opinión de que la adopción de la IA genera mejoras de productividad, al ayudar a las empresas a extender su campo de actividades.

Este efecto sobre la productividad parece superar el posible efecto de reducción de la demanda de mano de obra que se produciría al asumir la IA tareas asociadas a determinados tipos de trabajadores y empleos. El impacto de la IA en la demanda de mano de obra es positivo incluso en ocupaciones que por lo general se consideran vulnerables a la automatización, entre ellas la contabilidad, el telemarketing y el trabajo de secretaría. Es verdad que mientras ciertas aplicaciones de la IA (por ejemplo, en el área de la seguridad digital) conducen a un aumento del nivel de empleo, otras (procesos administrativos) tienden a mostrar pequeños efectos negativos. Pero las diferencias parecen surgir no tanto de características inherentes a las ocupaciones afectadas cuanto de los distintos usos de la IA.

En conjunto, el principal riesgo para los trabajadores es que los reemplacen trabajadores de otras empresas que usen IA, más que la IA directamente. Es probable que aquellos países que intenten frenar el ritmo de adopción de la IA terminen perjudicando el empleo local, ya que muchas de sus empresas enfrentarán la competencia de homólogas extranjeras que la hayan adoptado.

Nuestra interpretación de los datos muestra que la IA puede impulsar el crecimiento y el empleo, pero para hacer realidad este potencial se necesitarán reformas adecuadas. Por ejemplo, la política de competencia debe garantizar que las grandes empresas que dominan los segmentos superiores de la cadena de valor no impidan la entrada de nuevos innovadores. Otro hallazgo de nuestro estudio es que las empresas que adoptan la IA tienden a ser mucho más grandes y productivas que las otras, de modo que las empresas que ya son dominantes parecen mejor posicionadas para ser las principales beneficiarias de la revolución de la IA.

Para evitar que aumente la concentración de mercados y se afiance el poder de mercado, hay que alentar a las empresas más pequeñas a adoptar la IA; esto se puede lograr mediante una combinación de política de competencia y una política industrial adecuada que mejore el acceso a datos y a potencia de cómputo. Reforzar el potencial de creación de empleo de la IA y minimizar sus efectos negativos sobre los trabajadores dependerá en forma crucial de que haya amplio acceso a educación de alta calidad, junto con programas de capacitación y políticas de mercado laboral activas.

La próxima revolución tecnológica ya está en marcha. El futuro de países y economías enteras dependerá de su voluntad y capacidad para adaptarse a ella.

Fuente: El Economista

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7 aspectos importantes sobre tu dinero que deberías revisar antes de que termine el año

El fin de año trae más que decoración y fiestas navideñas, también es una de las ventanas más críticas para la planificación financiera. Cuando se hace bien, la planificación de fin de año puede alinear las finanzas con tus objetivos personales o familiares y preparar el escenario para una mayor confianza de cara al nuevo año.

Revisa tu flujo de efectivo

Revisa tus gastos del año pasado y define cómo quieres usar tu dinero en 2026 e incluso más allá. Hacer un seguimiento de tus gastos es una excelente manera de ver a dónde va tu dinero, te ayuda a priorizar las cosas que son más importantes para ti. Si no tienes un presupuesto establecido, este es el momento idóneo para crear uno.

Revisa la tasa de interés de tus deudas

A medida que las tasas de interés fluctúan, es bueno revisar la tasa de interés actual de tus préstamos pendientes, como hipotecas, préstamos personales y tarjetas de crédito. Prioriza el pago de la deuda de alto interés y piensa en refinanciar para reducir las tasas de interés.

Prepárate con antelación

Tal vez el próximo año traiga una boda, una cirugía, un coche nuevo o nuevo departamento. Si estás planeando un gasto importante, agrégalo a tu presupuesto y comienza a ahorrar dinero a la brevedad. 

Revisa tu buró de crédito

Comprueba tu puntuación de crédito y asegúrate de que está donde quieres que esté. Recuerda que puedes obtener un reporte gratuito una vez cada 12 meses en los sitios oficiales de Buró de Crédito y Círculo de Crédito. 

Revisa tus suscripciones y cancela las que no uses

El aumento progresivo de las suscripciones que tienes podría estar costándote mucho más de lo que piensas. Revisa a detalle los estados de cuenta de tu tarjeta de crédito para detectar las suscripciones que rara vez utilizas o que incluso habías olvidado que tenías y cancélalas.

Recarga tu fondo de emergencia

A medida que el año llega a su fin, es un buen momento para recargar tu fondo de emergencias si lo aprovechaste durante el último año. 

Si no has abierto uno, inícialo a partir de ahora. La idea es reservar de 3 a 6 meses de gastos en una cuenta a la que puedas acceder fácilmente para cubrir eventos inesperados sin depender de la tarjeta de crédito.

Revisa tus pólizas de seguro

Tal vez 2025 fue el año en que te convertiste en mamá o papá; quizá cambiaste de trabajo. Grandes momentos como estos pueden significar que tienes más que proteger. Dependiendo de tu situación, es posible que desees considerar la cobertura de tu seguro de vida o de discapacidad. Desde luego, no olvides actualizar a tus beneficiarios.

Cerrar el año con intención sienta las bases para las decisiones financieras que se sienten menos reactivas y más con más propósito. Un noviembre y diciembre reflexivos pueden hacer que el año que viene sea menos estresante, más estratégico y, en última instancia, más exitoso para ti. 

Fuente: Forbes México