La industria fintech en América Latina continúa transformándose hacia un modelo financiero más rápido, digital y conectado. Para 2026, las remesas y los pagos internacionales estarán impulsados por tecnologías como stablecoins, inteligencia artificial, Open Finance y nuevas dinámicas laborales como el crecimiento de freelancers y trabajadores remotos.
El avance de las fintech está redefiniendo la manera en que personas y empresas realizan operaciones transfronterizas, reduciendo costos y tiempos frente a los modelos tradicionales de transferencia.
En un entorno marcado por la digitalización financiera y una mayor movilidad laboral internacional, las remesas evolucionan de ser únicamente envíos de dinero hacia convertirse en una infraestructura financiera más amplia, con pagos instantáneos, mayor accesibilidad y nuevas herramientas de gestión.
Pagos en tiempo real: la nueva expectativa financiera
Una de las principales tendencias para 2026 será la búsqueda de mayor inmediatez en las operaciones financieras.
Las fintech están aprovechando redes de pago en tiempo real y nuevas tecnologías para reducir los tiempos de las transferencias internacionales, permitiendo que los usuarios puedan mover dinero de manera más rápida y eficiente.
Este cambio responde a una demanda creciente de consumidores y empresas que esperan experiencias financieras similares a las que ya tienen en otros servicios digitales: simples, inmediatas y disponibles en todo momento.
Stablecoins: nuevas vías para los pagos internacionales
Las monedas digitales estables (stablecoins) comienzan a posicionarse como una alternativa para agilizar los movimientos de capital entre países.
Al mantener una referencia estable frente a monedas tradicionales, estas herramientas permiten realizar transacciones internacionales con mayor velocidad y menores fricciones frente a los sistemas tradicionales.
La adopción de stablecoins refleja una evolución hacia una infraestructura financiera más global, donde las fronteras tienen menor impacto en la movilidad del dinero.
Freelancers y nómadas digitales impulsan nuevas dinámicas de remesas
El crecimiento del trabajo remoto está modificando el comportamiento de los flujos internacionales de dinero.
Las remesas ya no dependen únicamente de los modelos tradicionales de migración, sino también de una nueva generación de trabajadores independientes que reciben ingresos desde otros países.
Freelancers, creadores digitales y nómadas digitales están impulsando una mayor demanda de soluciones que permitan recibir pagos en monedas fuertes, administrar ingresos internacionales y acceder a servicios financieros digitales.
Mayor demanda por monedas fuertes y liquidez
La incertidumbre económica global también ha incrementado el interés por mantener recursos en monedas consideradas más estables.
Los usuarios buscan soluciones que les permitan tener acceso inmediato a su dinero, proteger su valor y gestionar sus ingresos con mayor flexibilidad.
Este comportamiento está impulsando nuevas oportunidades para las plataformas fintech enfocadas en pagos internacionales y servicios financieros digitales.
Inteligencia artificial: de herramienta a infraestructura financiera
La inteligencia artificial será uno de los principales motores de transformación dentro del sector fintech.
Su aplicación permitirá optimizar procesos como el análisis de datos, la atención al cliente, la prevención de riesgos y el procesamiento de pagos.
Las empresas del sector avanzan hacia modelos “AI first”, donde la inteligencia artificial forma parte de la operación diaria para mejorar la eficiencia y ofrecer experiencias más personalizadas.
Además, el uso de agentes inteligentes permitirá atender grandes volúmenes de usuarios con mayor rapidez y reducir costos operativos.
Hiperpersonalización y Open Finance: el siguiente paso de la banca digital
El futuro financiero también estará marcado por servicios más personalizados y predictivos.
Gracias al análisis de datos y la inteligencia artificial, las plataformas podrán anticipar necesidades de los usuarios y ofrecer productos financieros más alineados con sus hábitos y objetivos.
A esto se suma el crecimiento del Open Finance, un modelo que permite compartir información financiera de manera segura con autorización del usuario, impulsando mayor competencia e innovación dentro del ecosistema.
El nuevo panorama fintech en Latinoamérica
Para 2026, las fintech no solo competirán por ofrecer transferencias más rápidas, sino por construir experiencias financieras completas.
La combinación entre inteligencia artificial, pagos instantáneos, activos digitales y nuevas formas de trabajo apunta hacia un ecosistema donde el dinero será más accesible, global y conectado.
Las tasas de interés en América Latina continúan en niveles elevados ante la cautela de los bancos centrales frente a una inflación que, aunque ha mostrado señales de desaceleración en algunos indicadores, mantiene presiones en sectores como servicios y energía.
De acuerdo con un análisis de Lev Intelligence, Brasil, México, Colombia y Chile se encuentran entre los países con las tasas de interés reales más altas a nivel global, es decir, aquellas que consideran el efecto de la inflación.
La incertidumbre internacional, los conflictos geopolíticos y las expectativas inflacionarias han llevado a varias economías de la región a mantener una postura monetaria más conservadora, prolongando periodos de tasas elevadas.
México ocupa el cuarto lugar mundial en tasas reales
El ranking de tasas de interés reales está encabezado por Brasil con 9.36%, seguido por Rusia con 9.31% y Turquía con 5.57%.
México se ubica en la cuarta posición global con una tasa real de 5.10%, mientras que Colombia ocupa el séptimo lugar con 3.17% y Chile el décimo con 2.43%.
Países con mayores tasas de interés reales:
Brasil — 9.36%
Rusia — 9.31%
Turquía — 5.57%
México — 5.10%
Sudáfrica — 3.74%
Indonesia — 3.31%
Colombia — 3.17%
Hungría — 3.02%
Polonia — 2.61%
Chile — 2.43%
En términos nominales, Brasil mantiene una de las tasas más altas con 14.25%, seguido por Colombia con 11.25% y México con 6.50%.
¿Por qué las tasas siguen elevadas?
Las altas tasas responden principalmente al objetivo de los bancos centrales de controlar la inflación y mantener estabilidad económica. Sin embargo, también tienen efectos directos sobre el consumo, el crédito y la inversión.
Mientras que un entorno de tasas altas puede favorecer instrumentos financieros como la renta fija, también incrementa el costo del financiamiento para empresas y limita nuevas inversiones productivas.
Además, la fortaleza de los mercados laborales en algunos países de la región ha reducido el impacto de la política monetaria, haciendo que las autoridades mantengan tasas elevadas durante más tiempo.
Impacto para los mercados emergentes
Aunque las altas tasas de interés habían aumentado el atractivo de algunos mercados emergentes para inversionistas internacionales, la competencia de oportunidades en economías desarrolladas y el fortalecimiento del dólar han modificado este panorama.
El cambio en los flujos globales de capital ha generado mayor presión sobre algunas monedas emergentes y una reducción del interés por activos de ciertos países.
Para México, mantener una tasa real elevada representa un equilibrio entre controlar la inflación y preservar el atractivo financiero del país, aunque también implica retos para el crecimiento económico y el acceso al crédito.
Las elevadas tasas de interés en América Latina reflejarían la cautela de los bancos centrales frente a una inflación que sigue mostrando presiones en componentes como los servicios, pese a la desaceleración observada en algunos indicadores. Brasil, México, Colombia y Chile continúan en el grupo de países con las tasas de interés reales (aquellas ajustadas por inflación) más elevadas del mundo, de acuerdo con un informe de Lev Intelligence.
Las autoridades monetarias de la región optaron en medio de los nuevos brotes inflacionarios por la guerra en Medio Oriente por una postura más conservadora ante el aumento de la incertidumbre internacional y los conflictos recientes. “La mayoría de los países latinoamericanos tuvieron que adoptar posturas más conservadoras en materia de tasas de interés”, dijo a Bloomberg Línea Jason Vieira, economista jefe de Lev Intelligence. “Y debido a todos los acontecimientos bélicos más recientes, terminaron preservando las tasas reales y nominales”.
Las elevadas tasas de interés en América Latina reflejarían la cautela de los bancos centrales frente a una inflación que sigue mostrando presiones en componentes como los servicios, pese a la desaceleración observada en algunos indicadores. “El problema es que tenemos una inflación general muy centrada en la energía y los índices subyacentes siguen siendo muy ajustados en términos de servicios”, anotó Vieira.
Según el análisis de Jason Vieira, la fortaleza de los mercados laborales en varios países de la región también ha limitado el efecto de la política monetaria, obligando a las autoridades a mantener los tipos de interés en niveles elevados por más tiempo. “De fondo, el tema es la inflación. Estos países deben mantener tasas nominales relativamente altas debido a niveles de inflación persistentes o, en algunos casos, a expectativas de inflación que permanecen por encima de las metas de sus bancos centrales. Como resultado, aun descontando la inflación, las tasas de interés reales continúan siendo elevadas”, dijo a este medio el analista financiero Gregorio Gandini.
Lista de países con mayores tasas de interés reales en el mundo
Posición
País
Tasa real ex ante
1
Brasil
9,36%
2
Rusia
9,31%
3
Turquía
5,57%
4
México
5,10%
5
Sudáfrica
3,74%
6
Indonesia
3,31%
7
Colombia
3,17%
8
Hungría
3,02%
9
Polonia
2,61%
10
Chile
2,43%
Brasil volvió a liderar el listado mundial de países con mayores tasas reales del mundo, superando a Rusia, Turquía, México y Sudáfrica.
La tasa de interés actual ajustada a la inflación proyectada para los próximos 12 meses en Brasil es del 9,36%. México se ubica en la cuarta posición del listado mundial con una tasa del 5,10%, mientras que Colombia es séptimo con 3,17%.
Mientras que Chile es décimo con una tasa de 2,43%, por encima de otros mercados como República Checa (2,20%), India (2,19%) y Australia (1,71%).
En términos nominales, Brasil se mantiene en el cuarto lugar (14,25%), por encima de Colombia (11,25%), Sudáfrica (7%) y México (6,50%), y por debajo de Turquía (37%), Argentina (29%) y Rusia (14,50%).
El informe indica que las perspectivas de inflación para los próximos 12 meses se revisaron en su mayoría al alza en los países del listado, “lo que generó una serie significativa de tasas de interés reales más bajas y negativas, en medio de un escenario adverso y aún incierto debido al conflicto en el Medio Oriente”. En el recuento general, de un total de 164 países, el 72,56 % mantuvo las tasas de interés, el 21,34 % las elevó y el 6,10 % las redujo. En el listado, de un total de 40 países, el 62,50 % mantuvo las tasas, mientras que el 27,50 % las elevó y el 10% las redujo, según Lev Intelligence.
Consecuencias de las tasas de interés altas
Vieira dice que, si bien las tasas altas nominales buscan moderar la actividad económica y contener la inflación, también tienen efectos sobre el crédito y la inversión.
Explica que mientras favorecen las inversiones financieras, especialmente en renta fija, tienden a restringir la inversión productiva al elevar el costo del financiamiento.
En su opinión, la presencia de países latinoamericanos entre los que registran las tasas reales más altas del mundo no responde exclusivamente a una dinámica regional, sino que refleja factores macroeconómicos particulares en cada mercado.
De acuerdo con el economista jefe de Lev Intelligence, el atractivo de los mercados emergentes para los inversionistas internacionales se ha debilitado en los últimos meses.
A comienzos de año, las altas tasas de interés y las valoraciones relativamente bajas de las bolsas favorecían estrategias de carry trade, pero el aumento de oportunidades de inversión en Estados Unidos y la rotación global de capitales han reducido el flujo hacia estas economías.
“El asunto es que, con las ofertas públicas iniciales (OPI) en Estados Unidos, el cambio en la rotación de sectores y los cambios en algunos sectores en el extranjero, los mercados emergentes en general empiezan a perder su atractivo, no solo Brasil”, apuntó.
Como resultado, detalla que varios mercados emergentes han enfrentado presiones cambiarias y salidas de capital de corto plazo, en un contexto de fortalecimiento del dólar y mayor preferencia de los inversionistas por activos de economías desarrolladas. Recientemente, la Reserva Federal mantuvo sin cambios el rango objetivo para la tasa de interés en 3,50%-3,75%, en línea con las expectativas del mercado. La decisión fue aprobada por unanimidad, con una votación de 12-0.
El Comité reafirmó su compromiso con el cumplimiento de su mandato dual de empleo y estabilidad de precios. Según un análisis de SURA Investments, la decisión refuerza la visión de una Reserva Federal todavía cautelosa, “en un contexto donde la economía estadounidense mantiene señales de resiliencia, pero la inflación continúa por encima del objetivo”.
“Si bien la mantención de tasas estuvo en línea con lo esperado, el tono del comunicado no entrega señales claras de un giro hacia una postura más expansiva”, explicaron los analistas de SURA Investments.
En este marco, mantienen su preferencia por la renta variable sobre la renta fija, una posición neutral en duración y una visión favorable hacia el crédito corporativo frente a los bonos del Tesoro estadounidense, privilegiando aquellos instrumentos con mayor devengo. Dentro de la renta variable, Asia ex Japón y Estados Unidos “continúan siendo nuestras regiones de mayor convicción, mientras que mantenemos una postura menos favorable hacia Europa, donde los principales indicadores macroeconómicos y de mercado siguen apuntando a un escenario de mayor debilidad”.
El informe del organismo multilateral ubica a Argentina muy por encima del promedio latinoamericano, que sería de apenas 2,2 % en 2026, y también por encima del crecimiento esperado para las economías emergentes en general. En términos relativos, el país se consolida como el motor económico más dinámico del continente.
¿Por qué Argentina crecerá más que Brasil y México?
De acuerdo con el FMI, el fuerte desempeño de Argentina responde a un efecto rebote tras varios años de contracción, sumado a un proceso de normalización macroeconómica que incluye ajustes fiscales, cambios en la política monetaria y una reactivación progresiva del sector externo.
El organismo destaca que, luego de un periodo marcado por alta inflación y desequilibrios estructurales, la economía argentina muestra señales de mayor estabilidad, lo que estaría impulsando el consumo, la inversión privada y las exportaciones.
¿Cuánto crecerá la economía argentina en 2026 y 2027?
Estas cifras colocan a Argentina como el país con mayor expansión prevista en América Latina, incluso por encima del promedio mundial, lo que marca un cambio de escenario frente a la última década.
¿Cómo le irá a Brasil, según el FMI?
Brasil, la mayor economía de la región, tendrá un desempeño mucho más moderado. El FMI estima que su Producto Interno Bruto crecerá apenas 1,6 % en 2026 y 2,3 % en 2027, afectado por el endurecimiento de las condiciones financieras, una política fiscal menos expansiva y una desaceleración del consumo interno.
Aunque el organismo reconoce que Brasil mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, también advierte que su ritmo de crecimiento estará lejos del liderazgo regional.
¿Qué proyección tiene México para los próximos años?
México tampoco logra despegar con fuerza. El FMI proyecta un crecimiento de 1,5 % en 2026 y 2,1 % en 2027, con una economía altamente dependiente del desempeño de Estados Unidos.
Si bien el fenómeno del nearshoring sigue beneficiando al país, la baja inversión pública y las limitaciones estructurales impiden que México alcance tasas de expansión más agresivas.
¿Cómo será el crecimiento promedio de Latinoamérica?
En su informe, el FMI prevé que América Latina crecerá apenas 2,2 % en 2026 y 2,7 % en 2027, cifras inferiores al promedio de las economías emergentes, que se moverían alrededor del 4 %.
El bajo dinamismo regional se explica por factores como:
Baja productividad.
Escasa inversión privada.
Endeudamiento elevado.
Impacto de la desaceleración del comercio mundial.
¿Cuáles son los riesgos que enfrenta la región, según el FMI?
A pesar de las proyecciones positivas para Argentina, el organismo advierte que Latinoamérica sigue siendo vulnerable a varios riesgos externos, como una caída en los precios de las materias primas, un giro en los flujos de capital o un aumento de las tensiones geopolíticas.
También señala que sin reformas estructurales profundas, la región podría quedar atrapada en un ciclo de crecimiento bajo, insuficiente para reducir la pobreza y cerrar brechas sociales.
¿Argentina puede sostener este crecimiento a largo plazo?
El FMI aclara que el verdadero desafío de Argentina no será crecer, sino sostener ese crecimiento en el tiempo. La continuidad de las reformas, el control de la inflación y la estabilidad política serán claves para evitar un nuevo ciclo de crisis.
Si logra consolidar este nuevo escenario, Argentina podría convertirse en la principal economía emergente del continente en la próxima década, desplazando a los gigantes históricos de la región.
En un pequeño estudio, las parejas casadas informaron que sus desacuerdos relacionados con sus finanzas tendían a ser más intensos que las discusiones sobre otros temas, y tenían menos probabilidades de resolverse. Otras investigaciones sugieren que los conflictos financieros pueden ser un factor de divorcio más importante que otro tipo de desacuerdos.
“Es muy difícil sentirse cómodo iniciando estas conversaciones”, dijo Jillian Knight, terapeuta matrimonial y familiar licenciada, quien se especializa en terapia financiera, que combina el asesoramiento financiero con el apoyo psicológico. “Porque muchas veces, la gente tiene la creencia de que no se debe hablar de dinero o de que no son buenos con el dinero”.
Error 1: Asumir que se tienen los mismos valores
Tendemos a interiorizar las lecciones financieras de nuestras familias, dijo Lisa Marie Bobby, terapeuta matrimonial y familiar licenciada. Pero, explicó, los conflictos surgen cuando las parejas asumen que su punto de vista es el único válido, en lugar de tomarse el tiempo para explorar las historias financieras de cada uno. “Esto da lugar a peleas a veces feroces, en las que se discute sobre cuál de los dos puntos de vista es el ‘correcto’”, dijo.
Para comprender mejor el punto de vista de tu pareja, puedes empezar con una pregunta como “¿Qué lecciones sobre el dinero aprendiste cuando eras niño?” , recomendó Stephanie Zepeda, terapeuta matrimonial y familiar licenciada en Houston. Por ejemplo, si tu papá o mamá perdió el trabajo varias veces, es posible que hayas crecido creyendo que ahorrar dinero es la máxima prioridad. O puede que hayas llegado a pensar que es importante decir sí a todas las experiencias y lujos que no tuviste de niño, dijo.
Error 2: No controlarse
A menudo, uno de los miembros de la relación se convierte en el administrador del dinero por defecto, explicó Knight. Aunque esto funciona para muchas parejas, Knight cree que ambas partes deberían conocer al menos algunos aspectos básicos: ¿Cuánto dinero entra? ¿Cuánto dinero sale? ¿Dónde está el dinero y cómo puedo acceder a él en caso necesario? ¿Y cuáles son nuestros grandes objetivos financieros?
Las parejas deberían programar reuniones periódicas o “juntas sobre el dinero” para comprobar brevemente cómo van las cosas y prepararse para las grandes decisiones o gastos que vienen. No intenten hablar de todo lo relacionado con sus finanzas en una sola sesión; “eso puede resultar abrumador”, dijo Knight. En lugar de eso, hagan de la comunicación financiera una parte habitual de su relación. Y cuando llegue el día programado, —lo ideal es una vez a la semana—, procuren que ambos estén relativamente relajados y bien alimentados, añadió.
Error 3: Dejar que las conversaciones difíciles se esfumen
Como las conversaciones financieras pueden derivar en discusiones, las parejas a veces —sabiamente— dejan el tema para destensarse, dijo LaQueshia Clemons, trabajadora social clínica licenciada en Middletown, Connecticut.
Pero en lugar de retomar intencionadamente el tema —quizá una discusión sobre ahorrar o gastar— más adelante, lo ignoran hasta que vuelve a surgir. “Se convierte en un círculo en el que a veces se quedan atrapadas las parejas”, dijo. Por eso es esencial volver sobre el tema más tarde, si es posible en menos de 24 horas. De otra forma, los desacuerdos pueden quedarse sin resolver y los resentimientos también se quedan sin resolver.
Cuando vuelvan a reunirse, no se limiten a repetir lo que han dicho antes, recomendó Clemons. Empiecen por señalar algo que aprecien de la forma en que su pareja gestiona el dinero, aunque solo sea reconocer que paga ciertas facturas a tiempo.
Error 4: Centrarse solo en la escasez
Megan McCoy, profesora adjunta del departamento de planificación financiera personal de la Universidad Estatal de Kansas, no restó importancia a las tensiones financieras a las que se enfrentan muchas parejas. A veces simplemente no hay suficiente dinero, y no hay danza verbal que pueda aliviar la tensión que eso supone para una relación. Pero ella cree que siempre que sea posible, las parejas deberían inyectar algo de humor en sus conversaciones financieras.
Por ejemplo: dos veces al año, la doctora McCoy y su marido compran un boleto de lotería y pasan una noche juntos hablando de lo que harían si les tocara. ¿A qué dedicarían más tiempo? ¿Viajarían más? ¿Pagarían a alguien para que se ocupara de ciertas tareas domésticas? Tal vez, entonces, empezarían a ahorrar más para unas vacaciones o tendrían una conversación sobre la redistribución de la carga doméstica para que ésta sea más equitativa.
“Realmente creo que es un gran error hablar solo de escasez: de dónde debemos recortar, de cómo debemos presupuestar”, dijo McCoy. “Se puede aprender mucho manteniendo esas conversaciones positivas y lúdicas”.
Las cooperativas enfrentan una tensión estructural que se vuelve cada vez más difícil de ignorar: altos niveles de morosidad, rentabilidad comprometida y una presión operativa que erosiona tanto la eficiencia como la motivación del personal. En este escenario, urge revisar no sólo los métodos que se emplean para enfrentar estos desafíos, sino el enfoque desde el cual se los comprende.
Hoy, cerca del 20% de la cartera crediticia en cooperativas se encuentra en situación de mora. Esta cifra, que más que duplica los estándares del sistema bancario, no debería verse como un dato técnico más, sino como una señal de alarma sistémica. Es un síntoma de que los métodos tradicionales de evaluación, otorgamiento y cobranza ya no son suficientes frente a la complejidad del entorno actual.
La pregunta entonces no es si hay que cambiar, sino cómo hacerlo sin traicionar la identidad cooperativa. No se trata de automatizar por automatizar, ni de replicar modelos bancarios, sino de encontrar mecanismos que fortalezcan la sostenibilidad institucional sin perder de vista al socio como centro de la gestión.
En este contexto, la inteligencia artificial deja de ser un término abstracto para convertirse en una herramienta concreta al servicio de decisiones más responsables. Por ejemplo, al analizar la información histórica que una cooperativa ya posee, es posible construir modelos que permitan anticiparse al riesgo, evitando no solo el incumplimiento futuro, sino también los efectos que este genera en cadena: aumento de costos, pérdida de confianza, desgaste operativo.
Pero más allá del análisis de riesgo, lo más valioso es lo que estos sistemas permiten en términos humanos: recuperar tiempo y enfoque. Tiempo para que los equipos de trabajo se dediquen a tareas estratégicas en lugar de procesos repetitivos. Enfoque para que las decisiones financieras se alineen mejor con los principios de solidaridad y prudencia que definen al sector.
Por supuesto, la tecnología no es infalible ni debe entenderse como reemplazo del criterio profesional. Los sistemas inteligentes no están diseñados para decidir por las personas, sino para aportar nuevas capas de información que enriquezcan el juicio humano. En otras palabras, se trata de tener una segunda opinión basada en datos, no de ceder el timón.
También es clave que cualquier innovación tecnológica en el ámbito cooperativo sea accesible, progresiva y respetuosa de los sistemas existentes. Muchas veces se olvida que no todas las cooperativas tienen la misma capacidad técnica o financiera para implementar cambios disruptivos. De ahí que cualquier proceso de adopción debe ser gradual, modular y construido desde las propias necesidades de la institución.
Finalmente, vale la pena recordar que la tecnología no tiene valor en sí misma, sino por lo que permite construir. Y en el caso del cooperativismo, lo que se busca construir es más que eficiencia: es confianza, inclusión y sostenibilidad. Si la inteligencia artificial puede ser una aliada en ese camino, entonces habrá que mirarla no con desconfianza, sino con criterio crítico y visión de largo plazo.
Transformar el modelo cooperativo no implica renunciar a su esencia. Implica encontrar nuevas formas de sostenerla en un contexto que cambia. Y ese, precisamente, es el verdadero desafío.
La transición energética mundial enfrenta un obstáculo inesperado: la guerra comercial desatada por la administración Trump. Los aranceles base del 10% a todas las importaciones, sumados a gravámenes adicionales que incrementan las tarifas para productos chinos, han creado un choque entre el proteccionismo económico y los objetivos climáticos internacionales. Este enfrentamiento surge precisamente cuando el mundo intentaba acelerar la descarbonización tras varios años consecutivos de temperaturas récord y fenómenos climáticos extremos que habían causado daños económicos millonarios.
El encarecimiento de tecnologías limpias esenciales para la transición energética representa un duro golpe para los objetivos del Acuerdo de París. Según estimaciones, los nuevos aranceles podrían incrementar entre un 20% y un 35% el coste de implementación de tecnologías renovables en Estados Unidos, algo que se extendería también en otros países. Esto provocaría un retraso de proyectos ya planificados y elevaría los precios para los consumidores y empresas. Además, esta barrera artificial aparece justamente cuando la igualdad de costes con los combustibles fósiles comenzaba a consolidarse, lo que amenaza con revertir años de progreso en la reducción de costes de tecnologías limpias que habían caído aproximadamente un 85% en la última década.
Por tanto, el mundo enfrenta ahora un dilema fundamental: proteger las economías nacionales usando barreras comerciales o mantener la cooperación mundial para combatir el cambio climático. Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, ya advirtió que «no podemos construir una economía verde sin comercio verde». Sin embargo, los países se encuentran atrapados entre las presiones políticas nacionales para proteger los empleos industriales y mantener los compromisos climáticos internacionales que requieren una adopción masiva y rápida de las tecnologías limpias. Esta tensión se manifiesta de manera especialmente fuerte en la relación entre Estados Unidos y China, respectivamente el mayor consumidor energético histórico y el mayor emisor actual de gases de efecto invernadero.
La paradoja china: cuando los aranceles contradicen la lógica climática
China representa hoy la mayor paradoja en la transición energética: es simultáneamente el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero y el principal fabricante de tecnologías limpias. El país produce aproximadamente el 80% de los paneles solares, el 70% de las baterías de iones de litio y el 60% de los vehículos eléctricos del planeta. Esta posición dominante es el resultado de décadas de masivas inversiones estatales planificadas, economías de escala y desarrollo acelerado de cadenas de suministro integradas. Por ello, penalizar estos productos con aranceles punitivos crea una situación contradictoria, ya que encarece precisamente las tecnologías necesarias para reducir las emisiones mundiales mientras beneficia indirectamente a las industrias más contaminantes.
Además, los aranceles sobre los productos verdes chinos producen un efecto rebote sorprendente. Al aumentar los precios de alternativas limpias, extienden artificialmente la vida útil de infraestructuras contaminantes existentes. Por ejemplo, los proyectos cancelados de energía solar en Estados Unidos están reemplazándose por generación de electricidad usando gas natural. Según diferentes estimaciones, por cada gigavatio de energía renovable retrasado debido a aranceles, se emiten varios cientos de miles de toneladas adicionales de CO₂ anualmente. Irónicamente, mientras algunos países buscan proteger su seguridad nacional mediante aranceles, los países importadores están socavando su seguridad climática a largo plazo.
La respuesta china a los aranceles agrava aún más esta paradoja. Ante las barreras comerciales en los mercados occidentales, los fabricantes chinos de tecnologías limpias están reorientando su capacidad productiva hacia su mercado interno y otros países emergentes. Como resultado, mientras Estados Unidos y Europa pagan precios elevados por componentes verdes, China acelera su propia transición energética con productos a precios subvencionados.
Por ejemplificar, en 2024, aproximadamente el 50% de los vehículos vendidos en China tenían algún tipo de electrificación, lo que supuso un aumento del 40% con respecto a 2023. En Estados Unidos, los vehículos eléctricos representaron exactamente el 8,1% del total de ventas de automóviles nuevos durante 2024, un incremento del 7,3% respecto a 2023, muy lejos del gigante asiático. Además, China está aumentando sus exportaciones de carbón, acero y cemento producidos con energía fósil, materiales que ahora resultan más competitivos internacionalmente gracias a la disminución artificial de la competencia de alternativas limpias.
El café colombiano, los arándanos de Perú, el vino argentino, el salmón chileno o el camarón ecuatoriano son solo algunos de los productos latinoamericanos que deberán pagar el arancel de 10% impuesto por el gobierno estadounidense a gran parte de los bienes provenientes de la región. El presidente Donald Trump anunció uno de los mayores paquetes arancelarios de la historia iniciando una nueva era de proteccionismo que está remeciendo los cimientos del comercio internacional.
Los llamados «aranceles recíprocos» afectan a decenas de países, incluyendo algunas de las mayores economías del planeta. El látigo, sin embargo, no cayó igual para todos. Mientras los productos provenientes de China tendrán que pagar un gravamen de 34% al cruzar la frontera estadounidense (más un 20% decretado previamente), los de la Unión Europea pagarán un 20%.
El shock ha sido tan grande en otras partes del mundo, que en Latinoamérica la noticia, pese a marcar un quiebre en la historia comercial de EE.UU. con la región, fue recibida con cierta calma. Incluso en México había un cierto nivel de optimismo porque, como dicen, «se salvaron» del peor de los escenarios. México y Canadá no entraron en la lista de los aranceles recíprocos anunciados por Trump en lo que el mandatario bautizó como el «Día de la Liberación».
Eso calmó las aguas, aunque estos dos países sí enfrentarán los aranceles del 25% que Trump impuso previamente al acero, el aluminio y los automóviles. En cualquier caso, el gravamen a los autos que cruzan la frontera desde Canadá y México a EE.UU. tampoco se aplicará completo, porque existe una cláusula que establece que la tarifa sólo recaerá sobre contenido del vehículo «no estadounidense».
Entre los menos golpeados
Casi todos los productos latinoamericanos tendrán que pagar un arancel de 10%, que es el mínimo impuesto por la Casa Blanca en esta nueva era de comercio internacional que interrumpe décadas de un sistema basado en reglas que regulan la imposición de tarifas. Un arancel no es otra cosa que un impuesto a un producto extranjero. Habitualmente lo aplican los países cuando quieren proteger a las empresas nacionales bajo el argumento de que existe una competencia injusta por parte de otras naciones.
Esta vez, sin embargo, el gobierno estadounidense se saltó las reglas y decidió unilateralmente lanzar un tsunami arancelario contra casi todo el mundo. Como la ofensiva fue gigantesca, Latinoamérica quedó entre los menos golpeados con el gravamen de 10%, con la excepción de los productos provenientes de Venezuela, que deberán pagar un 15%, y los de Nicaragua, que deberán pagar un 18%, el impuesto más alto de toda la región.
¿Quién paga el arancel? Lo paga el importador estadounidense en la aduana cuando el producto cruza la frontera. El efecto directo es que se encarece el producto que compra el consumidor final en Estados Unidos. Lo que le preocupa a los exportadores latinoamericanos es que, como el precio de sus productos será mayor al cruzar la frontera, van a vender menos y eso terminará afectando la inversión, el empleo y el crecimiento en la región.
Pero los temores no solo vienen por el golpe que sufrirán los exportadores. La nueva guerra arancelaria de Estados Unidos ha provocado incertidumbre en los mercados, pausa en las inversiones, dudas sobre el futuro del tipo de cambio y ansiedad sobre cómo responderán los países más afectados. Pese a la tormenta,»parece que la región está mejor posicionada que el resto», dice Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, en diálogo con BBC Mundo. Aunque, agrega, hay que estar atentos porque «vamos a ver una desaceleración global del comercio».
Muchos analistas están anticipando ese frenazo económico en Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales de la región, algo que impacta directamente a las economías latinoamericanas. Las economías están tan interconectadas que, si baja el crecimiento en EE.UU. o se produce una recesión, Latinoamérica lo va a sentir. Pero, por ahora, no se sabe qué va a pasar durante los próximos meses en la medida que comiencen a rearmarse las piezas del rompecabezas del comercio internacional.
Felipe Hernández, economista para América Latina de Bloomberg Economics, comenta que el arancel para los países de la región «es un retroceso» en relación a la situación en la que estaban antes. Sin embargo, Latinoamérica queda en una posición relativa favorable en relación a otras regiones del mundo, explica. «Se abre una oportunidad en América Latina para ganar participación en las importaciones a EE.UU. a costa de otros países».
De todos modos, dice, hay que tener en cuenta que «se espera que la economía de EE.UU. crezca mucho menos» y eso afectará a todo el mundo.
Los productos sin aranceles
Aunque el arancel base es de un 10% para la mayoría de los productos latinoamericanos que ingresan a Estados Unidos, la Casa Blanca informó en un documento que la nueva política de gravámenes incluye excepciones. Entre los productos que -por ahora- no pagarán el arancel está el cobre, los bienes farmacéuticos, los semiconductores, los artículos de madera, los lingotes de oro, la energía y otros minerales no disponibles en Estados Unidos.
Expertos en el sector petrolero consultados por BBC Mundo piensan que al excluir el rubro de la «energía» de los aranceles, se supone que las exportaciones de petróleo no se verán afectadas. Como no se han entregado más detalles, tampoco los gobiernos tienen certeza sobre este punto y están a la espera de conseguir reuniones bilaterales con miembros de la Casa Blanca para tener mayores certezas.
En el escenario de que el petróleo y otros productos energéticos latinoamericanos efectivamente queden exentos de los nuevos aranceles, los efectos en la región estarían más focalizados en sectores como la agroindustria, aunque todo depende de cada país.
El caso de Colombia y Argentina
En Colombia, los principales productos exportados a Estados Unidos son el café y las flores, además de los alimentos procesados, los productos químicos y las manufacturas. Pese a que inicialmente el presidente colombiano, Gustavo Petro, no celebró los aranceles de Trump, en un repentino cambio, declaró en la red social X que estos son positivos.
«Latinoamérica, incluida Colombia, se benefician con la política de Trump sobre aranceles, en primera instancia. Pero el empresariado colombiano debe saber aprovechar las cosas», dijo. Si algunos productos se encarecen en EE.UU., «y si podemos producir esos bienes más baratos, es hora de exportar allí», agregó. «Solo encareceremos importaciones norteamericanas si nos quitan empleos».
También expresó una respuesta positiva el gobierno argentino a través de su portavoz, Manuel Adorni, quien destacó este jueves la «maravillosa relación» entre Argentina y EE.UU. Y el presidente Javier Milei, publicó en X un enlace a la canción de Queen Friends will be Friends, pese a que los mercados no recibieron con alegría los aranceles de Trump. El principal rubro de exportación argentino a EE.UU. es el de combustibles y aceites minerales, seguido por el aluminio y las bebidas y líquidos alcohólicos.
¿Qué pasa con Perú, Brasil, Chile y Ecuador?
En el caso de Perú, aunque China es el principal destino de las exportaciones peruanas, EE.UU. ocupa el segundo lugar. Se estima que los gravámenes pueden afectar a rubros como las prendas de vestir, la minería no metálica y la agroindustria. Los productores de arándanos peruanos no estaban satisfechos, dado que el principal mercado de exportación de esa fruta es EE.UU., y pese a que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio, el pacto no salvó a Perú de los gravámenes.
El gobierno de Lima anunció que le pedirá al gobierno de Trump que reconsidere los aranceles en los próximos días. Algunos expertos locales dijeron que, pese al daño que puede generar la medida en sectores como la industria textil, se pueden abrir oportunidades para Perú frente a otros países a los que se les impusieron gravámenes más altos. O sea que, pese a todo y dependiendo del producto, Perú podría seguir vendiendo más barato que otros competidores.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves que su Gobierno enfrentará «todo intento de imponer un proteccionismo que no cabe más en este mundo» y que adoptará «todas las medidas posibles» contra los aranceles de Trump. «Defendemos el multilateralismo y el libre comercio», dijo Lula. También aseguró que la respuesta a los aranceles será dada con la «referencia» a una ley aprobada el miércoles en el Congreso brasileño, que autoriza la adopción de represalias para casos de ese tipo, y también en el marco que establecen las normas de la Organización Internacional de Comercio (OMC).
Brasil exporta a EE.UU. productos como el petróleo crudo y refinado, hierro semi-acabado, soja, mineral de hierro, azúcar y maíz. En Chile, la agricultura y el sector pesquero podrían ser algunos de los más afectados por los aranceles impuestos por la Casa Blanca. Productos como el salmón, la uva o el vino han quedado expuestos a los gravámenes unilaterales aplicados por la mayor economía del mundo. La decisión «tiene un efecto indudable para un país pequeño y globalizado como Chile», dijo la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio, Susana Jiménez.
A pesar del impacto negativo que puede tener la medida en la economía chilena, la Casa Blanca decidió dejar fuera del gravamen a dos productos chilenos fundamentales: el cobre y la madera. Eso hizo que el golpe no fuera tan duro, aunque un potencial gravamen al cobre en el futuro es una alternativa que aún sigue sobre la mesa del Despacho Oval. En el caso de Ecuador, el camarón, el banano, y el cacao son algunos de los productos más afectados por los aranceles.
Sectores empresariales de ese país dijeron estar evaluando «de manera urgente» caminos para mitigar el impacto de la medida, mientras el gobierno señaló que continuará promoviendo una relación más estrecha con su principal socio comercial.
Centroamérica en la mira
Entre los países más afectados de la región por los aranceles anunciados el miércoles están los centroamericanos por su alta dependencia del mercado estadounidense. Los gobiernos de esa región han dicho que están analizando la situación y que, por ahora, no han tomado decisiones sobre cómo seguir adelante. Aunque forman parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), la decisión del gobierno estadounidense no los eximió de los nuevos aranceles.
Aunque el daño comercial puede ser bastante profundo, países de esa región destacaron que el 10% fue el arancel más bajo aplicado por el gobierno estadounidense a nivel global. «Si la marea sube y levanta todos los botes al mismo tiempo, pues es una realidad nueva. No nos están castigando en ese sentido», dijo el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves.
En un análisis, el banco Citi dijo que Honduras, El Salvador, República Dominicana y Panamá, son algunos de los más vulnerables, debido al desbalance comercial con EE.UU., la migración y el narcotráfico, la dependencia de las remesas y otros factores. Es posible que en las próximas semanas y meses se produzcan cambios focalizados en algunos productos latinoamericanos tras negociaciones de los gobiernos regionales con la Casa Blanca.
Hasta ahora, la mayoría de los países no parece tener en sus planes la imposición de represalias contra EE.UU.
La región de Latinoamérica y el Caribe, pese a ser menos desarrollada que Europa, Norteamérica y Asia, sigue abriéndose camino en temas de emprendimiento; sin embargo, cuando analizamos el panorama en temas de innovación y tecnología, aún existe una baja estadística de empresas de base tecnológica medianas o las llamadas “unicornios”; esto en comparación a otros países en vías de desarrollo como Brasil, India, Rusia o Asia del Este, que muestran un mayor índice de emprendimientos tecnológicos, de acuerdo a información del Índice Global de Emprendimiento 2024.
Pero, ¿por qué ha sido tan difícil emprender en Latinoamérica? A pesar de las diferencias económicas y sociales de cada país, los principales retos que he observado a lo largo de los años van desde el modelo de negocio hasta el talento especializado.
Por ejemplo, los emprendedores latinos ven como oportunidad el replicar modelos de negocio de otros países, sólo por el simple hecho de que los hemos visto despegar. Sin embargo, para emprender con éxito, es imprescindible analizar no solo el modelo de negocio, si no cuáles variables fueron las que los llevaron a crecer exponencialmente, entre estas se encuentra el analizar el mercado actual al que nosotros queremos atacar, el precio que el usuario está dispuesto a pagar, el ticket promedio e inclusive el país y la cultura de cada nación.
Y, aunque existen necesidades desatendidas, como la movilidad, los servicios financieros, la logística, entre otros, los fundadores y directivos de empresas tecnológicas deben entender desde la raíz el verdadero problema al que se enfrenta la sociedad. No sólo se trata de vender un servicio, se trata de cubrir una necesidad a través de un servicio que sea adaptado al país donde se ofrece y que cumpla con los estándares calidad que el usuario espera de ello.
Para comprenderlo, es necesario realizar múltiples estudios que nos permiten conocer cómo es la cultura del país, cuáles son las necesidades del público meta y cómo podemos resolverlas. Inclusive, si podemos contar con Big Data, el análisis será aún más exhaustivo.
Por otro lado, cuando hablamos de pagos electrónicos, estas son soluciones que facilitan el acceso a nuevos sistemas o servicios basados en plataformas tecnológicas y que además permiten que las transacciones se realicen de forma rápida; sin embargo, la adopción de pagos electrónicos e incluso de servicios financieros en Latinoamérica sigue limitando el crecimiento y la expansión de nuevos negocios.
El Global Findex 2024 menciona que el 54.4% de los adultos en América Latina y el Caribe tienen acceso a una cuenta, sin embargo, aunque la cifra es significativa, todavía 45.6% de la población latina no tiene una cuenta. Tan sólo en México, el 56% de la población no posee ninguna cuenta bancaria, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), lo cual se convierte en una barrera de acceso para nuevas plataformas tecnológicas.
En cuanto al talento especializado, es fundamental seguir impulsando, que tanto hombres como mujeres, busquen enfocarse en carreras STEAM (Science, Technology, Engineering and Mathematics), pues, aunque hoy en día ya han tomado auge a nivel Latinoamérica, necesitamos más personas aportando o liderando temas de tecnología e innovación. Aunado a esto, la fuga de talentos que emigra hacia Estados Unidos es un factor determinante para que cada vez sea más complicado encontrar perfiles altamente especializados, debido a que en sus países de origen no existen oportunidades laborales o profesionales que les permitan quedarse.
Finalmente, uno de los factores que toma mayor relevancia es la presencia de gobiernos locales dispuestos al cambio, pues a través del diálogo y la apertura a recibir nuevos modelos de negocio, deben llegar a acuerdos o regulaciones que favorezcan la innovación al 100%, por ejemplo, la regulación sobre movilidad en la que México fue el primer país de Latinoamérica en realizarla o la Ley Fintech.
Aunque es claro que para los países puede ser complicado apoyar la innovación, de acuerdo al Índice Mundial de Innovación 2024, los países de Latinoamérica con mayor presencia en temas de innovación son: Chile (46), Costa Rica (53) y México (58). Por el momento, ninguno de ellos figura entre los 10 primeros, pero es evidente que Latinoamérica va tomando fuerza ante países que se han destacado por emprender.
¿Francia, Inglaterra, Italia o Canadá? Vivir en otro país suena bastante tentador. Conocer otros lugares, personas y culturas siempre es emocionante y nos ayuda a crecer como personas.
Pero siempre que se trata del extranjero, sea de viaje o por tiempo indefinido, lo primero a tomar en cuenta es: el dinero. No por nada existe el dicho de “el que convierte no se divierte”, ya que cuando el latinoamericano hace el cálculo de cuanto valen sus pesos en el extranjero, normalmente se desanima y prefiere no gastar.
Sin embargo, todavía hay países donde el costo de vida es más barato que en varias naciones de América Latina, de acuerdo con datos de Numbeo, que detallan los costos de vivir en distintos países alrededor del planeta.
En Norte América el país con mayor costo de vida son las Islas Bermudas con 141.80 y por el otro lado, el país con menor costo de vida con 66.11.
No es de sorprendernos que en Centroamérica, México es uno de los países con el costo de vida más bajo con 37.29, sin embargo el lugar más caro en el mundo fue Costa Rica con 48.80.
Incluso al comparar el costo de vida en México (37.29) con el resto del continente, se encuentran ciertas similitudes con nuestros vecinos lejanos de Sudamérica cómo Ecuador (35.05) y Brasil (34.70).
Interesantes datos que nos pueden dar una guía de a donde viajar o, en dado caso, en donde buscar un nuevo hogar.
Cabe mencionar que estos datos muestran los porcentajes en comparación al costo de vida aproximado de la ciudad de Nueva York, por lo que en este caso, el costo de vida en México es aproximadamente la mitad.